
Que la energía es imprescindible es algo que no ponemos en duda. Pero, quizás como ciudadanos del mundo, somos poco conscientes del incalculable valor que tienen los recursos que hacen posible nuestra comodidad cotidiana.
Además de su precio, la energía tiene un costo social, por ser un bien escaso, agotable y que debemos administrar racionalmente. Por otro lado, su uso indiscriminado y fuera de control, produce impactos negativos sobre el medio ambiente.
Tal vez usted ha escuchado que grandes metrópolis como Nueva York y Tokio son las ciudades que nunca duermen, sin embargo eso de mantener las luces encendidas durante 24 horas, los 7 días de la semana, está causando estragos en la salud y en el equilibrio de la naturaleza.
Está demostrado que la sobreexposición a la luz eléctrica causa dolores de cabeza, estrés y es la causante de posibles accidentes de tránsito. No obstante los animales y la naturaleza son los que pagan un precio más alto.
Por eso, una vez más le instamos a adoptar hábitos de consumo responsable para preservar nuestro medio ambiente. Infórmese y actúe ya.

