“Mantenemos una actitud progresiva hacia el ambiente”.

Este ambientalista apasionado, es abogado y economista de profesión, dirige la Maestría de Economía Ecológica de la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI) y desde hace cinco años lidera la Fundación Neotrópica, una ONG que en los últimos años se ha enfocado en el desarrollo integral de las comunidades para la protección de las áreas silvestres protegidas.
Entrevista
La Fundación Neotrópica desde 1985 se dedica a la promoción de acciones que inciden en la valoración económica y ambiental de los recursos naturales.
¿De qué manera han trabajado en la protección de los mismos y qué respuesta han tenido por parte de las entidades del gobierno y comunidades?
A finales de los años 80, la Fundación implementó en la Península de Osa, un modelo de trabajo que promocionara entre los pobladores actividades de aprovechamiento de los sistemas agroforestales y actividades turísticas que se pudieran desarrollar dentro de la Reserva Forestal Golfo Dulce de manera sostenible, con el objetivo de ayudarlos a cubrir sus necesidades y así tener una buena calidad de vida, reduciendo la presión sobre los recursos. En el 2008 readaptamos ese trabajo en varias regiones como Talamanca, la Zona Norte, algunas zonas más alejadas del Valle Central y otras con alta densidad de áreas silvestres protegidas y recursos mixtos como en el Refugio de Vida Silvestre Maquenque y Gandoca Manzanillo.
En la actualidad nos dedicamos a tratar de que la mesa esté pareja para todos, para que en las regiones donde hay áreas silvestres protegidas, sean zonas donde existan oportunidades, menos migración hacia el Valle Central y que las comunidades puedan desarrollar actividades que estén en armonía con la conservación; para eso creamos el modelo de Centros Comunales, donde mediante la contratación de personal local capacitado, se desarrollan programas educativos que generen a una actitud amigable con el medio ambiente.
La recepción que hemos tenido por parte del gobierno es buena, logrando una interacción más activa con el MINAE y con algunos gobiernos municipales, como es el caso de Osa”.
Nuestra misión tiene credibilidad e incluso mediamos en conflictos, los que visibilizamos y luego implementamos mecanismos para resolverlos. Somos una ONG con un modelo muy versátil y dinámico, en estos tiempos se requiere un enfoque muy social, por eso Neotrópica aborda los problemas bajo un enfoque integral, sensible y humilde, eso nos permite tener buenas relaciones y calar en las comunidades.
¿En qué consisten los programas que ustedes lideran? ¿Cómo involucran a las comunidades tanto en educación como en la acción? Coméntenos su experiencia.

El programa estrella de Neotrópica es el Programa Carbono Azul Comunitario, el cual nació en el 2009 como una necesidad a raíz de la serie de amenazas que sufrían los humedales de la zona del Pacífico Sur (Humedal Nacional Térraba-Sierpe), debido a la realización del Proyecto Hidroeléctrico Diquís, el Aeropuerto y algunos desarrollos de bienes raíces.
El proyecto inició con un proceso de sensibilización para resaltar la importancia de los manglares y humedales como un recurso valioso, ya que de una hectárea de manglar se reproducen cerca de $34 mil en servicios eco sistémicos por hectárea por año, eso se traduce en captura de carbono, provisión de alimentos, protección contra desastres naturales, hábitat para la biodiversidad y oportunidades recreativas.
Cabe destacar que el carbono azul es el carbono que está siendo fijado por el mar o por otros tipos de cuerpos de agua o los ecosistemas que requieren agua, como los humedales y los manglares.
Mediante diversas acciones de concientización logramos identificar y documentar el apoyo de grupos comunales para la aprobación del Plan de Manejo del Humedal Nacional Térraba-Sierpe. De esta manera los pobladores aprenden del manglar y perciben una retribución económica por realizar acciones de reforestación y ecoturismo, al mismo tiempo estos grupos locales mantienen el control y la vigilancia, así cuidan el manglar. Dentro del programa se enrola al sector privado, mediante el esquema de responsabilidad social corporativa, donde se convierten en contribuyentes de fondos.
Para la Fundación Neotrópica es crucial el hecho de trabajar en mejorar la calidad de vida, al mismo tiempo que se logran alianzas con los grupos locales para que apoyen la conservación”.

En general los programas que desarrolla la Fundación Neotrópica son muy amplios y variados. ¿Cómo logran llevar a cabo los objetivos y qué tipo de apoyo reciben?
Neotrópica es una organización privada sin fines de lucro que no recibe ayuda estatal, trabajamos mediante concursos de fondos de cooperación internacional, proyectos técnicos, consultorías de impacto ambiental, con donaciones y aportes de empresas privadas o individuos, además brindamos algunos servicios como charlas y talleres.
Costa Rica se ha ganado una gran reputación mundial por la protección del medio ambiente, ¿Considera correcta esa afirmación o cree usted que nuestro país sea de doble moral en materia ambiental?
La posición que ha ganado Costa Rica debido a la cantidad de indicadores es merecida, pero son términos relativos, ya que por citar algunos ejemplos, nuestra huella ecológica ha ido en aumento. Nos falta mucho en política azul, el país está apenas en pañales en lo que respecta al manejo y conservación de los mares, humedales y el manejo de cuencas (Cuenca del Río Grande de Tárcoles); igual sucede con el manejo de los desechos y en la concientización con respecto al impacto de alto consumo, las campañas no son suficientes.
Marcela Rojas C. Periodista“Costa Rica todavía está aprendiendo a lidiar con los conflictos ambientales, no se tienen las instituciones ni el cuerpo científico necesario”.

