Cuando la gestión de residuos es deficiente y el reciclaje no es suficiente para evitar la contaminación, el camino a seguir es evitar el uso. Fundación MarViva propone a Costa Rica cambiar los hábitos de consumo y producción del plástico, para prevenir la contaminación de los océanos. Por eso lanzamos la campaña #ChaoPlásticoDesechable.
Los mares de nuestr
o planeta se encuentran en estado crítico. Cada año, 8 millones de toneladas de plástico se depositan en los océanos. Esto equivale al contenido de un camión de basura cada minuto. Así lo determinó un estudio de la Fundación Ellen MacArthur, publicado por el Foro Económico Mundial este año. Concluyó que si mantenemos el nivel actual, en el 2050 en los mares habrá más plástico que peces.
Ante esta realidad, MarViva promueve un proceso de cambio cultural, en el cual la sociedad, las autoridades y el sector privado entiendan la necesidad de prevenir la contaminación, mediante la reducción del uso de plásticos. La campaña #ChaoPlásticoDesechable informa sobre el impacto del plástico en los ambientes marinos y costeros. Además da recomendaciones para que las personas disminuyan el consumo de botellas y bolsas plásticas, así como pajillas, entre otros productos.
El 90% de toda la contaminación en el mar es algún tipo de plástico. El material es indestructible y no es biodegradable. Por eso el reciclaje no es suficiente. La consecuencia de su mal manejo es que más de 170 especies marinas son afectadas por su ingesta y que miles de millones de pequeñas partículas de plástico permanecen en nuestro mares, sin certeza de sus impactos a la salud y al ambiente.
La gerente de Incidencia Política de MarViva, Viviana Gutiérrez, afirmó que es necesario disminuir el consumo, para prevenir la contaminación. Bajo el esquema actual de producción y la deficiente gestión de residuos, una gran cantidad de artículos se convierten en desecho inevitablemente.
“Los plásticos no se integran al ambiente de ninguna forma, tarde o temprano se convertirán en basura que contamina. La producción aumentó aceleradamente. Hoy producimos y consumimos 20 veces más plástico que hace 50 años. Nuestra cultura cambió, para ser una de botar. Más de la mitad de todos los productos de plástico se usan ¡una sola vez! Miles de envases, botellas, bolsas y pajillas de plástico desechable llegan a rellenos o al ambiente. Debemos preguntarnos si lo necesito y cómo evitarlo“, dijo Gutiérrez.
Urge regular la producción y comercialización del plástico
Durante la pasada Romería, MarViva colocó un puesto en la ruta a la Basílica de los Ángeles, para abastecer de agua e informar de la campaña a miles de romeros. Con el apoyo de la Municipalidad de Curridabat, se dispensaron 4 mil metros cúbicos de agua. Esto equivale a 4 millones de litros. Es decir se evitó que 8 millones de botellas de medio litro se introdujeran al medio ambiente. El cambio es posible.
En este momento el 8% de todo el petróleo se dedica a producir plástico. Y el costo del impacto ambiental por contaminación tras el uso de envases, más el costo asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero de su producción, se estima en $40 mil millones anualmente.
Ante el modelo actual, MarViva sostiene que el Poder Ejecutivo y las municipalidades deben regular cómo se produce y vende el plástico. Es la manera en que se pueden corregir los impactos negativos al ambiente de esta industria. Otros países como Canadá, Italia, México, Argentina, Australia y miembros de la Unión Europea ya instauraron impuestos, prohibiciones o regulaciones mixtas al plástico.
“Hoy unas pocas empresas hacen mucho y otras nada, sin norma que las obligue. Irlanda es un ejemplo exitoso de regulación. Aplica un impuesto de 22 céntimos por bolsa a los consumidores, para modificar el comportamiento de los consumidores con las bolsas. Desde la introducción del impuesto se producen en menor cantidad. El consumo por persona disminuyó de 328 bolsas por año a 20″, señaló Gutiérrez.
Fuente: Marviva.

