Desde hace algunos años nace el concepto de Responsabilidad Social Corporativa para referirse al proceso mediante el cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y de un medio ambiente más limpio. Hoy esta noción se encuentra en expansión.
En la actualidad, se considera que las acciones en favor del medio ambiente no son imposiciones más o menos aceptadas, sino que se trata del convencimiento pleno de que la sensibilidad empresarial hacia el medio ambiente supone beneficios muy claros para las empresas, aumentando –indudablemente- su competitividad.
La cuestión esencial y sustantiva del la Responsabilidad Social Corporativa es el asumir que la empresa tiene también obligaciones respecto a la sociedad, más allá de sus propietarios y accionistas. Además, en relación con el medio ambiente la compañía no puede posponer su responsabilidad, que por ende supone un desarrollo económico y social sostenible.
La consideración ambiental de las decisiones empresariales es, en este momento, un hecho económico, un elemento de la cuenta de resultados de la empresa. Lo ideal es que las compañías apliquen el principio de precaución respecto a los problemas ambientales, que adopten iniciativas de mayor responsabilidad y promuevan el desarrollo y difusión de tecnologías respetuosas con el medio ambiente.
El tema de Responsabilidad Social Ambiental ha calado profundamente en las orientaciones estratégicas de las empresas de vanguardia. Debe entenderse como una extensión del consolidado concepto de Desarrollo Sostenible aplicado al ámbito empresarial.
En crecimiento
La reciente expansión internacional de la Responsabilidad Social Corporativa para incluir las cuestiones del medio ambiente es notable. Una búsqueda sencilla en Internet acerca de las empresas del índice bursátil “Dow Jones Industrial” (uno de los índices más importantes en Estados Unidos, creados por Charles Henry Dow, quien fuera editor del periódico The Wall Street Journal y co-fundador de la empresa Dow Jones & Company, que mide el desempeño de las 30 mayores empresas transadas en la bolsa de Estados Unidos), revela que cada empresa hace alguna referencia a las prácticas sostenibles o de protección al medio ambiente en su sitio web, y que la mayoría de estas empresas tienen un espacio dentro de su web corporativa dedicada exclusivamente a las mejores prácticas ambientales.
Sin embargo, cuidado, muchas empresas que tienen espacios en su web corporativa no necesariamente tienen las mejores prácticas ambientales y sus acciones cotidianas dan mucho de qué hablar.

Surge una duda
¿Las empresas están verdaderamente comprometidas con las prácticas ambientales o simplemente sus acciones están enfocadas a tener una mejor imagen ante los grupos de interés y una propaganda que se ha comenzado a llamar “lavado verde” o “greenwashing”?
Un estudio reciente comenta que, desafortunadamente, la segunda idea es la más cierta. Los ejecutivos se muestran escépticos de que los esfuerzos ambientales corporativos atraerán a los consumidores, y en la misma línea, los consumidores han expresado sus dudas de que las reclamaciones del ambientalismo corporativo sean genuinas.
Existe una desconexión entre la voluntad corporativa de implementar mejores prácticas ambientales y la aplicación real de estas prácticas (junto con los beneficios tanto en imagen pública como en mejor desempeño económico).
El hecho de que muchas empresas hacen promesas con relación al medio ambiente y dedican un espacio a las cuestiones de sostenibilidad en sus sitios web es un testimonio de los logros del movimiento ambiental, pero cambiar las buenas intenciones en prácticas cotidianas es otra historia por comprobar.
¿Las empresas deben proclamar su compromiso con el medio ambiente en sus estatutos de Responsabilidad Social Corporativa?
Según los expertos, la respuesta es SI. Si una empresa anuncia sus mejores prácticas ambientales en el sitio web, pero aún no las pone en práctica, no es una empresa responsable.
La presencia de algunas de las mejores prácticas ambientales en medio de una multitud de empresas poco responsables comienza a dar frutos y hacen que, verdaderamente, el compromiso ambiental colocado en sus estatutos de RSC se haga realidad y de esta forma más empresas se esfuercen en lograr mejores prácticas de medio ambiente.
Desde un punto de vista práctico, las empresas tienen que empezar a ser ambientalmente responsables porque los procesos que actualmente tienen pueden ser mucho más eficientes y evitar desperdicios y por lo tanto contaminación.
Actualmente, en Costa Rica existen empresas pro activas que han estado, desde hace años, mejorando sus procesos y obteniendo beneficios económicos de estas mejores prácticas ambientales. En este momento nos encontramos en un camino que se divide, las empresas tradicionales que tienen visión de corto plazo y las empresas que ven el medio ambiente como una opción de generar ahorros y están invirtiendo en esto. Nuestras decisiones están marcando el futuro de las próximas generaciones.
Priscila Pacheco J. Periodista
