
La ecoeficiencia es un concepto novedoso y en plena evolución, que básicamente se resume en “producir más con menos”. Lo que implica una gestión eficiente de los procesos de producción o de los servicios de una empresa.
Si queremos definir más ampliamente el término tendríamos que decir que la ecoeficiencia es ante todo una cultura administrativa que sirve de guía a los empresarios para asumir una responsabilidad con la sociedad, que los impulsa a ser cada vez más competitivos e innovadores en sus negocios.
La ecoeficiencia promueve la innovación para adecuar los sistemas productivos a las necesidades del mercado y el ambiente.
Con la aplicación de un programa efectivo se conduce al logro de la excelencia tanto empresarial como ambiental, ya que el hecho de reducir los desechos, consumir menos energía y materia prima, implica para la empresa minimizar sus costos de producción, así que por ende disminuir la contaminación y el deterioro ambiental.
La ecoeficiencia y sus beneficios
Una organización que implemente un programa efectivo en esta materia, podrá obtener los siguientes beneficios:
- Reducirá costos de producción.
- Utilizará de manera más responsable los recursos naturales.
- Reducirá la emisión de contaminantes.
- Innovará en los procesos y será más competitivo.
- Mejorará el desempeño económico y financiero.
- Evitará multas y sanciones.
- Mejorará relaciones con la comunidad.
- Ganará prestigio entre clientes y proveedores.
- Reducirá el nivel de rotación de personal y mantendrá un ambiente laboral sano.
- Tendrá acceso a nuevas oportunidades de mercado y cumplirá con estándares internacionales.
¿De dónde viene el concepto de ecoeficiencia ambiental?
Una preocupación creciente ante el declive medioambiental dio lugar a la Cumbre de Río de Janeiro de 1992.
Aquí los líderes políticos se reunieron para buscar una solución que ayudara a prevenir una catástrofe ambiental que se veía venir a medio plazo. Esta cumbre fue el precursor de otras como la Copenhague de 2009.
Como todas las que le han seguido, la cumbre de 1992 de Río fue un desastre. Dio como resultado un Protocolo de Kioto poco efectivo y la actitud de los líderes políticos dejó a los líderes empresariales frustrados ante la falta de acciones efectivas.
A través del Consejo Empresarial Mundial por el Desarrollo Sostenible (WBCSD) los empresarios decidieron impulsar sus propias medidas para luchar contra la degradación ambiental. En ese momento la estrategia que se decidió impulsar fue la de Ecoeficiencia.
El concepto de ecoeficiencia se veía como una solución integral que permitía a las empresas aumentar sus beneficios a la vez que reducían su impacto ambiental.
Por lo tanto ganaban todos: las empresas y el medio ambiente. Ha tenido tanto éxito que para muchos se ha convertido en la estrategia principal de sostenibilidad. De alguna forma el concepto se ha transformado casi en sinónimo de sostenibilidad.
El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD por sus siglas en inglés) está encabezado por los líderes de algunas de las principales compañías globales. La organización proporciona impulsos que marcan tendencias y defensa efectiva de soluciones constructivas para la implementación de un futuro sostenible. Actualmente, el WBCSD es un foro para alrededor de 200 compañías miembros de todas las industrias y continentes que intercambian mejores prácticas sobre el desarrollo sostenible. Su Presidente es Peter Bakker, embajador de las prácticas empresariales sostenibles.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la ecoeficiencia es:
La maximización de los resultados industriales partiendo desde un nivel de entrada de insumos, para asegurar la producción limpia, el uso apropiado de los recursos humanos, y los recursos renovables y no renovables”.
¿Cómo ser ecoeficiente?
Existen dos elementos principales para la aplicación de programas de ecoeficiencia:
- La adopción de un cambio en la cultura empresarial.
- El establecimiento de técnicas adecuadas para promover dichos cambios.
La adopción de una visión empresarial de ecoeficiencia por parte de los empleados medios y los gerentes del más alto nivel, debe estar basada en la promoción e internalización del concepto de ecoeficiencia, política organizacional que sería proyectada a sus clientes y proveedores.
Por su parte, el establecimiento de las técnicas adecuadas comprendería decisiones orientadas a considerar el ciclo de vida de sus productos, implementando las modificaciones que fueran necesarias, identificando los riesgos y oportunidades para la empresa y documentando las acciones que permitan la ecoeficiencia en toda la gama de procesos, productos y servicios de la organización.
¿Es una inversión rentable?
Los reportes generales arrojan que existe un debate entre quienes apoyan inversiones ecoeficientes y quienes las consideran una carga para la empresa.
La idea de que las iniciativas ambientales incrementan sistemáticamente la rentabilidad de una empresa es muy atractiva; pero muchas empresas encuentran que los esfuerzos ambientales son muy onerosos. Mientras tanto, empiezan a aparecer evidencias de que la ecoeficiencia sí paga, de que las inversiones “verdes” son rentables.
Priscila Pacheco J. Periodista
