Un grupo de científicos norteamericanos del departamento de Ciencias Ambientales del Instituto de Investigación sobre el Desierto (DRI) de Nevada (EEUU), realizó un análisis de los niveles ambientales de mercurio y ozono en la costa de Barrow, Alaska, en el 2009 y 2012, y concluyeron que la reducción del hielo por fusión y el aumento del agua en el mar Ártico incrementan los niveles perjudiciales estas sustancias en la troposfera (la primera capa de la atmósfera más cercana a la tierra).
El ozono de esa franja de la atmósfera se genera por las emisiones contaminantes del ser humano, es perjudicial para la salud y es visible a veces en los meses de verano, en los que aparece en forma de una neblina grisácea mezclada con humo y partículas en suspensión, propia de las ciudades industriales.
Los depósitos de mercurio son también nocivos y pueden dañar gravemente los ecosistemas del Ártico, cuando ese elemento químico se filtra con el deshielo.
El estudio que fue publicado en la revista británica Nature, previene que dado que se espera que la fina capa de hielo estacional aumente en detrimento de la capa permanente, la presencia de “otros contaminantes” podría crecer también en esa capa de la atmósfera.
Fuente: EFE
Marcela Rojas C. Periodista
