
Si el agua es vida, si es ese compuesto básico y fundamental para asegurar la supervivencia de los seres humanos; si forma las tres cuartas partes de nuestro yo, fluye por eso que nos envuelve y que llamamos cuerpo; si es la esencia del planeta Tierra porque circula y conforma las venas dulces que la recorren y desembocan en ella misma, de manera salada… Si todo eso es así…

Estudiantes Jardín de Niños de la Escuela Mercedes Sur, Heredia.
Las preguntas son, ¿por qué la gente se encuentra confundida? ¿Dónde ha quedado lo que llamamos consciencia? Porque hemos impedido que la energía del agua fluya, que pierda la dirección natural, su rumbo. Y es que si las venas del planeta son agua, ¿acaso el corazón no seremos nosotros los seres humanos?, entonces como tal estamos fallando, porque como afirma Thomas Hobbes el ser humano es un animal esencialmente egoísta y, la fórmula primera y fundamental del egoísmo, es la supervivencia. La naturaleza en su plenitud y complejidad tiende a sobrevivir.
Antes de que sea demasiado tarde, debemos crear consciencia desde la más tierna infancia, de que nunca como ahora, existe una responsabilidad del ser humano para con el planeta, y que esa responsabilidad obliga a replantear y reconducir todas y cada una de las actividades que realiza, desde la más simple hasta las más complejas.
“Solo cuando se haya talado el último árbol, solo cuando se haya envenenado el último río, solo cuando se haya pescado el último pez, solo entonces descubrirás que el dinero no es comestible.”
(Profecía de los Indios Cree)
El aporte de cada generación es lo que se hace para cambiar lo que es, la capacidad de cambio como tal. Los seres humanos, tanto en nuestra connotación individual como en el contexto generacional, somos “hitos de un continuum”, eslabones de una cadena que es la vida misma.

El Programa Bandera Azul Ecológica pretende detectar a los vigilantes del agua, a los héroes en el ahorro de este líquido imprescindible para la vida, a los seres comprometidos con el aprovechamiento razonable y correcto del uso del agua.
Desde el Programa Bandera Azul Ecológica, se tiene como uno de sus objetivos, sensibilizar a la población estudiantil en el cuido a la naturaleza a todos sus elementos y entre ellos al Agua.
Específicamente en los criterios de valoración se ha introducido un apartado denominado “Gestión del Agua”, en el cual se contempla la potabilidad del agua, las acciones para el uso óptimo del preciado líquido, gestiones que realiza el centro educativo para mejorar la calidad del agua, entre otras propuestas para asegurar la salud y la vida.
Para evitar que en este nuevo milenio las nuevas generaciones tengan una calidad de vida inferior a las anteriores, nos obliga a levantar la voz de alerta y a adoptar medidas drásticas.
El Programa Bandera Azul Ecológica para Centros Educativos tiene como reto buscar, promover, despertar el interés en los estudiantes por ser los promotores del cuido del ambiente en general y del agua en particular.
El Programa pretende que los estudiantes sean quienes propongan acciones, situaciones y proyectos, en los cuales se manifieste que desde su esencia como seres humanos procuran alcanzar una cultura ambiental. Queremos detectar a los vigilantes del agua, a los héroes en el ahorro de este líquido imprescindible para la vida, a los seres comprometidos con el aprovechamiento razonable y correcto del uso del agua.
“La Tierra no es herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”. (Antiguo refrán indio)

Estudiantes Jardín de Niños de la Escuela Mercedes Sur, Heredia.
Debemos dejar de creer que la abundancia material es lo que representa el fin último de nuestras existencias, nuestra razón de ser, y peor aún, el legado a nuestros hijos.
Debemos entender y comprender que existe algo todavía más importante: el amor por la vida, el amor por la Naturaleza… A esa conclusión nos lleva inexorablemente nuestro más básico instinto de supervivencia.
A esa idea debe reenfocarse la Educación si el ser humano quiere seguir siendo parte de este planeta.
Si no aprendemos a respetar la vida, en sus múltiples manifestaciones, paradójicamente nos estaremos dando la espalda a nosotros mismos.
“Solo conservamos lo que amamos, solo amamos lo que conocemos y solo conocemos lo que se nos ha enseñado”. (Baba Dioum)
Ana Lorena Orozco Alvarado. Departamento Salud y Ambiente Dirección de Vida Estudiantil Ministerio de Educación Pública


“Solo cuando se haya talado el último árbol, solo cuando se haya envenenado el último río, solo cuando se haya pescado el último pez, solo entonces descubrirás que el dinero no es comestible.”